lunes, enero 10, 2005

De vuelta al colegio

Un relato imaginario, con algo de nostalgia. Cuando pensábamos que las vacaciones de verano debían ser eternas, que el amor estival era el soñado, para toda la vida.



Como zombie, medio muerto, y con mucho sueño. Así me encontré de pronto, sentado a la orilla de la cama, con los pies desnudos en el suelo, para ver si el frío me ayudaba a reaccionar ante tan deleznable realidad: - “Primer día de colegio, después de vacaciones” – “Pablooo!!, levántate luego, que tu papá ya se va!! – escuché el grito de mi vieja, que a esa hora, desde la cocina coordina los movimientos familiares, con precisión militar. Mientras, yo, me estiro por enésima vez, me rasco la cabeza, y miro hacia el closet, donde, amenazador cuelga el uniforme escolar, con ese inconfundible olor a nuevo.

Los zapatos negros, con ese brillo incomparable, que en el primer recreo va a pasar al olvido gracias a la primera pichanga del año (seguro que el flaco García lleva la pelota de fútbol, que cada año le regalan para la Navidad).“Pablooo!!, tu papá ya está listo!! – grita mi mamá, mientras, entra a mi pieza, sin golpear la puerta, y con un jarro de café humeante, el pelo medio mojado, y su falda a medio abrochar. Parece contenta de volver a trabajar. Las ojeras, que más tarde se tapará con maquillaje, mientras se fume el primer cigarro del día, dicen otra cosa, en todo caso.Ya! Vamos a la ducha!. La mente dice “camina”, el cuerpo pesa mil kilos, pero el tiempo avanza inexorablemente, y hay que atinar. No queda alternativa.

La visión del bronceado que debe tener la Jose, del Cuarto B, gracias a sus vacaciones en la playa, me hace tener alguna leve ilusión de entrar a clases. Mientras me jabono y enjuago el cuerpo me río con las falsas aventuras amorosas del guatón Mena, que seguro nos contará apenas nos saludemos en la puerta del Colegio, mientras Juanito, el auxiliar del colegio, nos hace señas para que nos apuremos.

“Apúrense jóvenes! Vamos a tocar la campana! – Nos gritará, eufórico.Mi viejo se aburrió de esperarme, agarró el auto, y se despide desde la puerta con un: “Chao Pabloo, que te vaya bien en el cole”, llámame a la oficina cuando llegues a la casa de vuelta!” – escucho mientras me empiezo a poner el uniforme, conciente de que es tarde, y que me tengo que apurar porque tendré que tomar la micro, junto a otros escolares tan apurados, somnolientos, y atrasados como yo.

Cresta! Porqué siempre me quedan largas las mangas de las camisas a principio de año? Y los zapatos? - Están bacanes, pero aprietan caleta!. Deberían permitir ir con zapatillas y polera!!, pienso utópicamente.

Pabloooo!! Yo me voy, estoy super atrasada para la reunión!! - dice mi vieja. Luego entra a mi dormitorio, peinadita, perfumada, sin ojeras, y me da un beso en la mejilla. – “Chao Pablito, que te vaya bien en clases!! llámame a la oficina cuando llegues ya?, en el microondas te dejé almuerzo, cómete todo ok? encima de la mesa del comedor hay plata para la micro. Te quiero mucho. Chao. – me dice, mientras me limpia la marca de lápiz labial que me dejó el beso”.

Cómo lo hacen las mamás? Anda dando vueltas desde las 6 de la mañana!! Hasta me dejó almuerzo! Y el desayuno servido!! “Me tengo que apurar” - pienso. Tomo algo de leche, un pedazo de pan con mermelada. Tengo hambre, pero me duele la guata como para comer. Debe ser la falta de costumbre de comer algo tan temprano. No camino mucho cuando veo venir la micro que me sirve para el colegio. La hago parar y me subo rápidamente, antes que el chofer se arrepienta y aserruche antes de que termine de subir, y me reciba la plata de malas ganas y ni siquiera me dé el boleto. “Parece que justo tomé la micro más carreta” – digo en voz alta, sin darme cuenta. “Tenemos mala suerte”, me dice la mina de uniforme que va de pie a mi lado, “aparte de terminar las vacaciones y entrar a colegio nuevo, vamos a llegar atrasados”, continúa.Va en mi mismo colegio, pero es nueva, y no está nada de mal. Bueno, algo bueno que tenga todo esto, pienso. “Sí, qué mala onda ah?”, le contesto, mientras me sube un leve calorcillo a la cara.

Desde lejos se escucha el timbre de colegio anunciando la hora de cierre de las puertas. Timbre? Dije timbre? Y la campana? Qué hicieron con la campana?. Camina bonito la mina nueva, va un poco más adelante que yo. Camino más rápido y la alcanzo rápidamente. A qué curso vas?, le pregunto. “A tercero” - me contesta con aire de suficiencia. El timbre sigue sonando, cada vez más cerca, cada vez más fuerte. Pablo!! - Escucho desde atrás. No, no puede ser, la Ceci me llama, quiere saludarme!! Si me detengo a esperarla, pierdo a “la nueva". Y en cuanto ella entre, los jotes se la comen!!. Continúa sonando el timbre, insistente. Pablooo!!! ... sigue gritando la Ceci, y no la quiero pescar. Se va “la nueva”!! suena el timbre ... sigue el grito ... de pronto, “la nueva” se detiene, se acerca a mi, me toca la cara con su mano, y me dice: “Pablo, tienes que levantarte” – abro los ojos, y veo el rostro de mi mamá, sonriendo. “Qué soñabas hijo?” – me pregunta con tono irónico. “Puras huevadas mamá, no te preocupes - mientras oculto mi erección con las sábanas - me levanto al tiro para que nos vayamos a la playa”, le digo, mientras veo el reloj-radio-despertador que dice que son las 10 de la mañana, y que aún nos quedan dos semanas de vacaciones.

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