lunes, diciembre 11, 2006

:: caldo de cabeza ::

El otro día escuchaba un chiste, temático tendría que ser su categoría, respecto a dos “niñas de la calle”, o dicho más elegantemente, de “chicas que se visten a crédito, y se desvisten al contado” . La una le preguntaba a la otra: “qué le vas a pedir al Viejo Pascuero?” – la otra: “cincuenta lucas, igual que a todos no más!”. FOME? Seguramente.
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A partir de ahí empecé a pensar, más seriamente por supuesto, en lo que yo mismo le pediría al personaje en cuestión, ese que anda en diciembre vestido rojo y a medioasar por nuestras calles, y preferí no seguir en eso, ni menos escribir una lista de posibilidades, porque sería demasiado larga.
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Lo único que saqué en limpio fue que, invariablemente, recurría a mí una sola idea de regalo, algo no material, tan poco tangible y valioso como la nunca bien ponderada TRANQUILIDAD. Habrá algo más importante de tener, de disfrutar, que la tranquilidad? Que la PAZ?. Esa condición espiritual tan intangible, tan etérea, tan poco descriptible? Esa que sólo se extraña cuando no se tiene?.
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La PAZ está en peligro de extinción, parece.
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En todo ámbito. Socialmente estamos metidos en una mezcla de ires y venires de miserias, mezquindades, de intereses personales por sobre los otros, de pequeñeces políticas, de envidias de toda índole. De juicios y prejuicios, de maldades, de escondites, de disfraces y antifaces, de ingratitudes y de resentimientos. De empresarios explotadores libre-mercadistas, de sinvergüenzas disfrazados de empresarios, de ladrones disfrazados de servidores públicos, de funcionarios con aires de todopoderosos, de revolucionarios que celebran la muerte de dictadores, de dictadores que ignoran la muerte de los que arrancan, de dictadores en su Juicio Final. De ex cómplices disfrazados de demócratas, de demócratas más dictadores que los dictadores que mueren, etc. Una olla de grillos.
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Y uno apenas se salva, y quiéralo o no siempre resulta salpicado, de una u otra manera, de un poco de mierda, aunque la resiliencia sea una de nuestras más valoradas características. Esta, al menos, nos permite seguir caminando por estas avenidas.
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Pensaba en eso. Me daba vueltas. Más que en el “espíritu navideño” que a estas alturas me parece más una quimera que una esperanza de realidad. Y eso que mi país (ojo que no digo “este país” como se expresan algunos de nuestros elegidos servidores públicos, como si anduvieran de paso por esta cola del mundo) se declara Católico. Curioso. Las contradicciones vitales, dicen.
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Post aparte merece el hecho de que Jesucristo haya entrado a Jerusalén montado en un burro, y hoy, la más alta autoridad de la Iglesia Católica viaje por el mundo en Avión-Privado-Primera-Clase, y sea conducido en un Mercedes Benz, último-modelo-a-prueba-de-balas!!. Pero no es tema ahora.
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Entonces mi carta al “pascuero” dirá sólo una palabra: “tranquilidad” o “paz”. Eso haré. Ojalá alcance para todos.
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Se me vino un flash back: el mejor regalo de navidad que he recibido fue una bicicleta mini CIC, amarilla, que compartía con uno de mis hermanos.
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Se me vino otro. Mi amada y extrañada madre habría cumplido años hoy, 76 o 77 años, ya no lo recuerdo. Sólo la recuerdo a ella. Mi padre, en un arrebato de imaginación y creatividad, le habría regalado un perfume francés. Ja!

3 comentarios:

Interd!cta dijo...

No críticas, no opiniones, no cuestionamientos, no comentarios, no interpretaciones, no entender o no entender. Sólo contar que al leer en cada palabra te encontraba, te reconocía, y una voz interna incesante y acallada decía: "Este es mi Maridoz!!!" (bueno, casi).

TE QUIERO (aún en la extrañeza de terminar el Sábado / Domingo 014 leyendo, intelectuales, en la Biblioteca). Tú, sólo tú, y esas cosas.

Pamela dijo...

A mí solo me queda agradecer cada Navidad que paso con mi hijo, viendo como él es feliz.
Y no necesito nada más :)

Anita dijo...

Pucha que me cuesta comentar!!
Grrrrrrrr

Sabís que le pediría al Viejito Pascuero?

Que me dejen de wevear en el Cbox, porque ya la agarraron con joderme.

Por qué no se irán un ratito a la cresta? digo yo...

Un besito mi amigo, que no tiene la culpa de nada y vengo a echar la foca.

Anita.