martes, abril 24, 2007

:: la machi ::




si bastaba uno (dos a veces) de sus llamados para que acudiéramos. pirinola permanente, hasta tarde, hasta el final. trompo de eterna cuerda, hormiga incansable.
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factor de unión del clan, a veces hasta reunión tribal.

toquis, machis e indios, todos en la ruca - “Machitún habemus”. la machi nunca faltó. preparó brebajes y comidas para un regimiento, nunca faltó un pan, o un agua caliente para un estómago hambriento y reclamante, ni un gesto, ni un abrazo.
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los rituales los encabezó con honor, con amor, con dedicación.
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un buen (mal) día el Gran Dios la llamó a acompañarlo. el mismo que nos la trajo, la llevó de vuelta. ella, envuelta en nubes, entre pajarillos otoñales y hojas amarillas, elevó su alma. nos dejó su aroma y su omnipresente ausencia.
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no pasa un día en que la tribu no la recuerde ni la añore. tanta falta hace en el campamento que su memoria se hace recuerdo de hoy, como sueño lúcido, como un tenerla entre nosotros.
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y aún así, se extraña su bendita capacidad aglutinadora.
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cuenta la leyenda que hay indios de la tribu que la sueñan, que los visita en sus inquietos viajes oníricos, que la han visto al borde de sus camastros, perturbados. que la han visto a la entrada de la tienda, velando sus dormires, sus vidas. luego, toda la calma vuelve, y despiertan abrazados a la sonrisa y al agradecimiento por la visita.
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hace 3600 soles, con sus lunas, que levitó, que permeó el éter sagrado, que se fundió en un abrazo con el poderoso (y celoso) Dios que nos la llevó de la tierra.
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todavía se vierten lágrimas, de aquellas que no secan, que la glorifican con la caída a la baldosa que alguna vez fue resplandeciente, que fue un espejo y que germina cada recuerdo.
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la tribu no es la misma, todos lo saben. no hay liderazgo, no hay palabra sabia, no hay mano fuerte ni voz suave. la ruca está solitaria, abandonada de cariño, de la atención, del amor de la gran Machi.
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esa ausente presencia se siente, se palpa, se muerde en toda su amargura.
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otros dioses bailan en tu presencia alada y etérea, mientras tus cachorros en la tierra, tus indios huérfanos, aún te lloramos.
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a 10 años de la partida de nuestra Madre, también esposa y abuela, tía regalona, madrina de infinitas guaguas cercanas y lejanas, institutriz, trompo de cuerda eterna, hormiga invencible de la cocina al comedor (non stop), tejedora incansable de abrigos invernales, cocinera magistral, tahúr de sesiones largas, paño de lágrimas, azote merecido (otros no tanto), palabra de aliento y chuchada folclórica, beso apasionado, caricia sin condición, manos partidas de tardes de lavaza y agua fría, pies abrigados de calceta y chalupa, dama de honor y elegante anfitriona de hijos que se casan, hago volar un beso nostálgico hasta ella, esté donde esté.

4 comentarios:

Pamela dijo...

Es increíble la capacidad de amor, de contención, de apoyo y comprensión de ciertos seres. Debe ser un honor para ella el ser recordada así por su gente, por el núcleo que formó en su paso por esta tierra.
Ella vive en la memoria de su tribu.

Ella dijo...

La Machi estaba, sí que estaba. Ahí, en medio de esa nave inmensa, en parte con su tribu, en parte sin ella, en medio de desconocidas razones de otros, de justificaciones, deseos y obligaciones para la presencia, Ella en medio de todo, de todos, al centro y abarcándolo todo, estaba como siempre templando la ruca y componiendo heridas de corazones nostálgicos de tiempos y vidas pasadas ... Ella, gigante y omnipresente hacía en silencio el más grande machitún de la decada.

Lo sé, yo estaba ahí.

besosalviento dijo...

No podís, no podís y no podís...escribir algo tan lindo dedicado a la madre...justo cuando yo estoy en crisis con la mía.

Lograste remover una piedra de mi corazón con este escrito...y despertarme muchos temores sobre el futuro y el destino cierto que todos tenemos.

Qué tema elegiste para salir de tu cyber-ostracismo...

Un beso al viento para ti.

marciaries dijo...

Desde este rincón más helado que nuunca te encuentro, te recuerdo...
La más clara hermosura,
la más intima
la más inccompleta
quien mas que ellas, las madres, las mamita o las macitas, jeje...me gusto mucho reencontrar tus palalabras con este poema.
Espero que te encuentres bien
y no pienses que se te olivida, desde mi rincón, un besote para ti cuidate mucho