martes, marzo 10, 2009

:: senil reflexión, aunque no autobiográfica ::

Ya casi todo es paisaje, ya sólo alcanza para mirar, para observar.  que el deseo ya se fue de paseo hace ya un largo rato.  y las miradas libidinosas se han vestido de intención y provocación.   el recuerdo de la pasión sólo nos adorna los días fríos de invierno en que la artritis nos hace olvidar el recuerdo, y las noches … las noches de poco dormir se han re_descubierto para el sueño reparador, y las mañanas han encontrado a la única erección con razón de la urgencia de orinar, cuando la única dureza real que nos toca tocarnos es al momento de limpiar la dentadura, que tampoco es nuestra, que todavía no terminamos de pagar.

urgen las medicinas, las enfermeras o nanas, o hijas solteronas nos las recuerdan cada cierta cantidad de horas.   las para dormir, las para estar despiertos, o para no olvidar tomar las que sirven para el azúcar, o para la próstata o para el riñón, y las para no olvidar lo inolvidable (cómo se llamaba el alemán aquél?).

la cuarta edad, la última curva, la recta final, vida regalada, tiempo extra, los descuentos, sobretiempo, la yapa, el regalo, el disfrute de todo lo vivido.

cúmplase!

mirar a los hijos con hijos, que revolotean aquí y allá, que se comen todo lo que encuentran, que desordenan todo, y que molestan, y que si no están se extrañan.

pareciera que fuimos jóvenes demasiado tiempo.  pasaron los años y de pronto … PAF! …. no pasaron más!.   se quedaron todos, se pegaron a la piel, a la mente, al cuerpo entero.   ni tenemos conciencia de cuándo.  y miramos hacia atrás y ni nos imaginamos de qué púber manera subir las escaleras de dos en dos, ni de cómo abordar a una chica linda, y lo peor de esto último es que ni nos acordamos para qué!!.

y si mis hijos fueran mayores que yo?


1 comentario:

Moncho® dijo...

asi noma compañero...

el tiempo pasa y uno no se da cuenta hasta que comienza con los achaquez...

un abrazo

Monchito